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domingo, 7 de septiembre de 2008

Inaguración de la botella

En mi sala tengo un galón de vidrio en el que alguna vez hubo jugo de manzana y que decidí convertir en pecera. La elevada población de charales inicial disminuyó drásticamente en parte por irresponsabilidades mías y en parte por esa tendencia a alcanzar la k. Al final quedaron tres peces y muchas algas de crecimiento masivo que se volvieron su alimento. Tendrá dos años que no hago nada por mantenerlo más allá de agregar agua de vez en cuando. Los peces fallecieron tras unos meses, pero las algas continúan y han aumentado su diversidad (vivan las esporas). Además agregué otros habitantes: caracoles, crustáceos diminutos y platelmintos.

Ese es el biogalón. Su realidad es como la del mundo natural en si, existe bajo leyes que conocemos a manera general pero que no podemos asentar del todo; aunque podemos alterar su destino bastante si metemos las manos. Decidí estudiar biología entre otras cosas porque solía, haciendo la metáfora, observar durante horas la botella. Ahora, irónicamente, estudiar la ciencia de la vida me deja poco tiempo para reflexionar sobre ella.

Este blog tiene un egoísta y simple propósito: obligarme a escribir los ensayos sobre temas biológicos que siempre tengo en mente pero que nunca realizo y hacerme publicar los ensayos que entrego en alguna materia y luego pierdo en la inmensidad del disco duro. Espero que ustedes, estimadísimos compañeros, amigos y ciberperdidos que dieron con esto al azar encuentren entretenido este espacio.

Saludos, y a aquellos que entran en la categoría: no se olviden nunca de porqué estudiaron biología, ni que ésta es una ciencia.

3 comentarios:

Daniel G^2 dijo...

pido ser espora

Eleonor dijo...

Bienvenida Alice.
No tengo mucho que decirte, solo que estoy contenta por verte tomar esta decisión de abrir este espacio, yyyyyy por relacionarlo con el biogalón... yyyyyyyy pk tu primer post implica algas :D

Besos guapa, bonita travesia.

Ticatla dijo...

¿Incluso si es una de reproducción asexual, Dani?

Gracias Nonor, sí lo pensé, pero bueno, había que darte el gusto.