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lunes, 15 de abril de 2013

Diario de mi colmoyote y yo XIII: la contrapartida biográfica

Hace casi tres años una larva de Dermatobia hominis se alimentó de mi cuerpo durante el estadio parásito de su ciclo de vida. Conté la historia en este blog desde mi perspectiva, ahora el/la colmoyote escribió su versión de los hechos. Se titula Mi vida parásita: autobiografía de un colmoyote, y se publicó en Mundo Nuestro.  Ahí se las dejo por si tienen un rato de feliz ocio.



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Toda la historia del colmoyote:

Diario de mi colmoyote y yo I
Diario de mi colmoyote y yo II
Diario de mi colmoyote y yo III
Diario de mi colmoyote y yo IV
Diario de mi colmoyote y yo V
Diario de mi colmoyote y yo VI
Diario de mi colmoyote y yo VII
Diario de mi colmoyote y yo VIII
Diario de mi colmoyote y yo IX
Diario de mi colmoyote y yo X
Diario de mi colmoyote y yo XI
Diario de mi colmoyote y yo XII
Diario de mi colmoyote y yo XIII

6 comentarios:

El Saul dijo...

¡Muy buena! aunque me aterra eso de que los colmoyotes pueden entrar en el ojo.
Y si me permites un comentario tonto, eso de que las larvas colmoyotes tengan como dieta básica el tejido graso, me recuerda aquel chiste de "oye, ojalá los mosquitos chuparan grasa y no sangre".
Por otro lado ¿podrán debilitar tus defensas si se comen a tus células blancas? tal vez no, si las células blancas de una persona de 65Kg, agrupadas en una bolsa plástica, pesaran alrededor de 0.1Kg, diría yo. Sólo es una curiosidad.
Tienes un buen estilo de narración, te felicito.
Saludos desde el otro lado del Lacandón, en Guatemala.

Lady Hersheys dijo...

Hasta apenas vi tu nueva entrada!
Saludos!

Óscar Salazar dijo...

Una anécdota muy singular jaja. Yo tengo 2 colmoyotes ahorita, 1 en la pierna y el otro en la parte posterior del cuello. Al principio creí que eran granitos o acné, pero cuando empezaron a crecer más, a darme comezón y a moverse y a asomarse pues me desengañé jajaja. Lo más raro es que donde yo vivo es pleno desierto, no hay nada de vegetación sólo arena, creí que esos moscos eran propios de la selva. En fin, creo que no pienso durar mucho más con ellos por que a veces son algo incómodos, así que veré si me los pueden extraer. Pero muy emocionante tu historia, me agrada mucho el humor que tienes jaja. Saludos!

Ticatla dijo...

Saludos Óscar y buena suerte con la extirpación, que no se te infecten. Qué raro que los pescaras en el desierto ¿hay zonas ganaderas cerca?

El Saul: pueden llegar a debilitar las defensas no tanto al comerse las células blancas, sino al provocar una infección, sobretodo si el animal se rasca mucho la herida. También depende del tamaño del mamífero, no es lo mismo ser una vaca que una ardilla.

Lady Hersheys: saludos también, gracias por leer.


isela jimenez dijo...

Hola. me gustaría entablar comunicación con Usted, y hacerle algunas preguntas si me lo permite, vivo en el estado de tabasco y agradezco que aun no me he topado con algún colmoyote. por lo menos en mi no se a alojado. le dejo mi correo isela_130@hotmail.com

EW dijo...

Solamente entré un momentito a ver tu blog, y por pura casualidad!
Me atrapó con la historia del colmoyote. lLa disfruté mucho. Sensacional!!!!!

Ahora a leer la misma historia, pero desde la perspectiva del bicho.

Gracias por el buen rato literario-aventuresco-científico-biológico!!!